tiempo

La mayordomía del tiempo

“Todos los días Dios nos da un capital de tiempo de 86,400 segundos para gastarlos como mas nos guste”, dice el escritor Rodolfo Salazar, haciendo referencia que el tiempo es un capital que nosotros vamos a administrar ya sea como mujeres sabias o mujeres necias de acuerdo al pasaje bíblico en Efesios 5:15-16.

Cada vez son mas mujeres, que están llevando la difícil y cansada “doble jornada”. ¿Sabes a qué me refiero? La mujer que trabaja en el hogar y fuera de el. Por la necesidad de sacar adelante a la familia o por superación personal pero al fin, trabajo. Es importante que en estos casos, revise su agenda por si tiene algunas cosas que reemplazar, modificar y mejorar.

El tiempo, a diferencia de los dones espirituales o talentos naturales, Dios nos lo ha dado a todas la misma cantidad, a ninguna de nosotras nos dio un día de 40 horas o de 20 horas; el trabajo es saber cómo utilizamos ese tiempo.

ORGANÍZATE

Cómo organizarse para utilizar bien el tiempo:

a) Todo buen comienzo está en Dios y por ello nuestro día debe comenzar con El en un devocional donde haya un diálogo. Esto te llevará mínimo de 15 minutos a una hora dependiendo como sea tu relación con Dios. Este tiempo es básico para todo lo que tengas en tu agenda del día.

b) Da tiempo a tu persona. Como mujeres, damos tiempo al cuidado y desarrollo de todo cuanto nos rodea, y es muy común ver a una mujer que lleva a su niños al colegio en pijamas y el cabello sin peinar. ¡Mujer! date tiempo para ti misma, consiéntete, recuerda que eres templo de Dios y como tal; debes de cuidarlo.

c) Tiempo para tu esposo, en caso de tenerlo. Recuerda que después de hablar con Dios y darte tu tiempo personal es con tu esposo a quien tienes que dar ese tiempo que el necesita. Toma tiempo para el.

d) Si eres mujer dedicada a tu familia y hogar, o si sales de tu hogar para ir a trabajar, administra tu tiempo después de cumplir con las tareas propias del hogar o después de tu trabajo para compartir la palabra de Dios con tus vecinos, amigos y familia.

HAZ UN COMPROMISO

Nuestra iglesia a través del proceso de Células de Redes de Multiplicación, (RCM) y Escuelas de Maduración y Ministerios nos está ayudando a desarrollar el liderazgo activo de nuestras iglesias y como resultado tenemos congregaciones crecientes y con visión, pero para que esto suceda, debe existir disciplina y obediencia que es fundamental para el buen desarrollo del trabajo. Todo esto requiere de tiempo y debemos de hacerlo con amor y dedicación.

Con frecuencia he escuchado las siguientes frases: “No tengo tiempo”, “Me falta tiempo”, “Siempre estoy perdiendo el tiempo” “Si tuviera mas tiempo”, etc.

Ahora te pediría que cambies la palabra “tiempo” por “vida”, ¿cómo se escucharía?

Creo que te has dado cuenta que el tiempo es vida y que esta le pertenece a Dios. “Si vivimos, para el Señor vivimos; y si morimos, para el Señor morimos. Así pues, sea que vivamos o que muramos, del Señor somos”. (Romanos 14:8 NVI)

Considera que el tiempo no puede ser:

  • Acumulado: El tiempo nunca podrás acumularlo; si perdiste tiempo del día de hoy, no podrás utilizarlo el día de mañana.
  • Detenido: no es posible detener el tiempo.

Estirado: no podemos añadir horas al día, no podemos estirar el tiempo.

APROVÉCHALO

Debemos de considerar lo que la palabra de Dios nos enseña: “Aprovechar bien el tiempo” (Efesios 5:16) como hijas sabias, evitando la necedad de aquellos que desconocen la voluntad de Dios. Necio es aquel que no ordena su tiempo conforme al propósito de Dios. “La mujer sabia edifica su casa; la necia, con sus manos la destruye”. Proverbios 14:1 NVI.

Hermana, Dios ha puesto en ti un valioso tesoro que es el tiempo. El Salmo 90:12 dice: “Enséñanos a contar bien nuestros días, para que nuestro corazón adquiera sabiduría”. El tiempo lo puedes invertir o lo puedes malgastar, tu decisión determinará lo que tu eres. Recuerda que todo su tiempo.

Preguntas de Reflexión:

1. ¿Qué aprendiste acerca de la mayordomía del tiempo?

2. ¿Qué cambios deberías incluir en tu vida por lo que hoy has aprendido?

3. ¿De qué forma sería diferente tu vida si pusieras en práctica esos cambios?

4. ¿Qué barreras te impiden para llevar a cabo esos cambios?

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Cuando todo está en silencio

Con todos los afanes que la vida nos trae, se vuelve difícil encontrar un tiempo para estar a solas con nuestro creador. Creo que estarás de acuerdo conmigo en que las exigencias de tu rol materno, de esposa o de empleada no te dejan mucho espacio  para que tengas un refrigerio con el Señor. Te comprendo, también me ha pasado.  Déjame decirte que si estás esperando a que ese momento se dé por si solo, tal vez pase mucho tiempo incluso años sin tener un momento especial con Dios. El profeta Isaías usó una estrategia que le funcionó y también te puede funcionar a ti. Veamos de que se trata:

Con mi alma te he deseado en la noche, y en tanto que me dure el espíritu dentro de mí, madrugaré a buscarte” Isaías 26:9. Cuando haces un alto a todo los afanes cotidianos y te retiras a algún lugar o rincón para tener un encuentro con tu creador, ese momento se torna en algo muy especial, lo disfrutas, te llena de paz, entregas a él tus angustias, tus soledades. En aquel silencio total cuando todos están dormidos, cuando no hay interrupciones con encargos familiares o de algún otro tipo; solo tú y Dios en la madrugada.

Isaías usó esta estrategia y la hizo un compromiso en su relación con Dios; estableció ese tiempo especial para estar a solas con Dios. Buscó el momento especial y así como él lo hizo también tú lo puedes hacer y que ese deseo de buscarle no sea solo por una crisis o algo temporal, sino que se convierta en una motivación permanente de tu viaje por esta tierra y como dijo el profeta: “Mientras que me dure mi espíritu dentro de mi madrugaré a buscarte”

Mientras haya soplo de vida en ti, querida lectora, búscalo en el silencio de la noche; de madrugada acércate a él.

Bendiciones abundantes.

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Administra tu tiempo

“…porque allí hay un tiempo para todo lo que se quiere

 y para todo lo que se hace”.  

Eclesiastés 3:17

Para definir lo que es la administración del tiempo, se puede decir que es una manera de ser y una forma de vivir. El tiempo es uno de los recursos más preciados, sin embargo, hay que tener muy en claro que se trata de un bien que no tiene forma de ahorrarse, pues solamente pasa, no retrocede y es imposible recuperarlo; por tal motivo, es importante usarlo sabiamente.

Acompáñame, querida lectora.  Vamos a revisar cuatro puntos que nos servirán para ser mejor administradoras del tiempo que Dios no da:

1.- Hay un tiempo para cada cosa: Somos líderes, pero nuestra vida no es sólo el liderazgo, y no debería serlo. Nuestras familias  necesitan que les invirtamos calidad de tiempo y no las sobras de él.  Nuestra vida espiritual necesita tiempo y lo mismo podríamos decir de los aspectos sociales, recreativos, laborales e intelectuales de nuestra vida. Tiene que haber un tiempo para cada cosa.

2.- Aprovecha el tiempo con diligencia: Proverbios nos habla de la diligencia y Eclesiastés nos habla de la falta de ella, pero ¿Qué es la diligencia? Movimiento rápido en favor de alguna persona o causa.  Ser activo, esforzado; ir en contra de la pereza.  Una mujer diligente sabe aprovechar todas las oportunidades que se le presentan, es responsable en todo lo que hace; no deja para mañana lo que puede hacer hoy y en consecuencia aprovecha bien su tiempo.

3.- Necesitas de la sabiduría para aprovechar bien el tiempo: Mientras el necio malgasta el tiempo, lo echa a perder o lo desaprovecha inútilmente, el sabio lo invierte y lo gestiona inteligentemente.

4.- Se requiere conocer la voluntad del Señor; eso te hará ganar tiempo: No se puede abarcar todo lo que llega a nuestras manos, necesitamos consultar con Dios nuestras prioridades, evaluar para saber si están en sintonía con la voluntad de nuestro padre celestial. Tal vez tienes mucha capacidad intelectual pero es nuestro Dios el que nos muestra si vas en dirección correcta y en el tiempo correcto. Cuando estas en sintonía con la mente de Dios, sabrás hacia dónde dirigirte y esto te traerá como resultado un aumento de energía y mayor capacidad en todo lo que hagas.

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Para esta hora

“Porque si callas absolutamente en este tiempo, respiro y liberación vendrá de alguna otra parte para los judíos; mas tú y la casa de tu padre pereceréis. ¿Y quién sabe si para esta hora haz llegado al reino?” 

Ester 4:14

Amán concibe una malvada idea; exterminar a todos los judíos en Persia. Esto porque Mardoqueo, el judío, no le rinde reverencia. La fecha queda fijada para el duodécimo mes e inicia la cuenta regresiva. La vida de los judío era valuada en 120 millones de dólares (actuales) cantidad nada despreciable para un asesino a sueldo.

Cuando Mardoqueo se entera de la terrible tragedia inmediatamente busca a Ester para darle la terrible noticia. La nueva reina, de origen judío. Secreto que nadie conocía. Según Mardoqueo, no por estar ella en el palacio de rey, iba a ser librada.

Ester es informada del inminente peligro que enfrenta su pueblo. Tiene ante sí una penosa alternativa: acercarse al rey (con riesgo de perder su vida), o guardar silencio (y permitir la aniquilación de su pueblo).

Haz una lista de las cosas de ti que nadie en el mundo conoce; detalles de tu trasfondo o de tu vida personal que podrían ser usadas en tu contra si alguien las conociera. ¿Te has sentido tentada a decir que no, cuando se te requiere para algo en la obra de Dios a causa de algún secreto? ¿Por temor a ser descubierta? ¿Quizá es algún prejuicio, tradición o alguna otra cosa los que te limitan para que cumplas con el ministerio que Dios ha puesto en tu corazón? ¿Cómo responderás? ¿Te quedarás callada ante la necesidad de nuestra sociedad? O ¿te levantarás con valor a proclamar lo que se te ha dado? ¿A costa de lo que sea?  “…Quién sabe si para esta hora has llegado…” Ester 4:14

Ester decidió intervenir para salvar a su pueblo a costa de su vida, ella para esa hora había llegado al reino. Y tú y yo ¿para qué hora hemos llegado al reino? “…Porque si callas absolutamente en este tiempo, respiro y liberación vendrá de alguna otra parte…” ¿Y tú ministerio? ¿Y tú llamado?

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¡Para esta hora he llegado!

Ester 4

El decreto decía que todos los judíos debían perecer; Ester también era judía y no por estar dentro del palacio del Rey se salvaría de la muerte, había un hombre a quien la envidia le alcanzó y tenía un plan malévolo.  Mardoqueo, tío de Ester, era quien la aconsejaba y la instruía, él le había dicho que fuera prudente en cuanto a su origen pero en este momento de la historia había llegado la hora de revelarlo y ponerse en la brecha en defensa de su pueblo.

Mardoqueo sabía que no era casualidad que Ester estuviera viviendo en el palacio como esposa del rey y como Reina de Persia, estaba seguro que era parte del plan de Dios; de la providencia de Dios, de la soberanía de Dios. Fue Mardoqueo quien le trasmitió a Ester esa confianza y fe en Dios.  Seguramente le dijo: “Ester para este tiempo has sido preparada; para esta hora has llegado al palacio del rey”, y ella decide actuar pues entendió que para ese tiempo había llegado ahí. Ella pudo haber dicho: “A mí no me pasará nada, no son mis parientes, yo soy la esposa del rey, etc.”.

Querida lectora mira a tu alrededor, estoy segura que de alguna forma hay necesidad. ¿De qué manera puedes suplirla? No desvíes la mirada, la que más va a perder eres tú. Ester se pudo quedar callada; quieta sin hacer nada, sin intervenir; podía haber sobrevivido a la masacre porque estaba protegida por la guardia del rey, pero Dios, seguramente habría usado a otra persona para salvar a su pueblo y Ester hubiera perdido su bendición y la oportunidad de hacer lo que le correspondía, porque para eso la puso Dios en ese lugar.

Hermana, amiga, Dios te puso en ese lugar y no es casualidad. “Este es tu tiempo”. “Si perezco, que perezca”, dijo Ester, y no pereció porque para eso fue llamada para actuar en momentos de crisis.

El político británico Edmund Burke dijo en un discurso: “Todo lo que se necesita para que el mal triunfe es que la gente de bien no haga nada”.

Querida lectora, no dudes, para este tiempo fuiste llamada; hagamos la diferencia.

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Todo a su tiempo

 “Esto lo hacía con todo israelita que iba a ver al rey para que le hiciera justicia, y así les robaba el corazón a los israelitas”.  2 Samuel 15:6

Absalón, el hijo del Rey David, tenia en mente una meta muy especifica: llegar a ser el próximo rey de Israel.  Ese era su sueño; y aun el de algunos que lo rodeaban.  Por lo que se propuso a levantarse en contra del rey, su padre, pensando que era el tiempo adecuado para hacerlo. Así que por cuatro años, fingiendo preocupación por su pueblo, robaba el corazón de los israelitas que iban a consultar al Rey.

Engañó a su padre, y compró el favor del pueblo. “Yo les haré justicia”, exclamaba, y agregaba a sus palabras mentirosas, abrazos y besos que solo simulaban una auténtica preocupación.  Se portaba como el líder, pero no lo era.

Hoy día, encontramos a muchos “Absalón” simuladores, engañadores, aduladores que  excusándose en un sueño, apellido o linaje se sublevan contra la autoridad ya establecida.  No esperan el tiempo de Dios sobre sus vidas.

“Cuando yo sea esto… o cuando yo sea aquello”, “yo haría esto… yo haría aquello”.  Hagamos lo que debemos hacer; seamos lo que debemos ser.

Todo a SU tiempo.

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